El 12 octubre 1941 la División Azul recibe el bautismo de fuego


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Si en el frente os encontráis a un soldadomal afeitado, sucio, con las botas rotas y eluniforme desabrochado, cuadraos ante él,es un héroe, es un español…
Jürgens, General de Artillería, Comandante General del XXXVIII Cuerpo de Ejército de la Wehrmacht

imageEl 22 de junio de 1941 Alemania invade la URSS, iniciando la Operación Barbarroja.

El 24 de junio, la juventud española se concentra en la calle, frente a la Secretaría General del Movimiento, aclamando a los alemanes que comienzan a luchar contra el monstruo ruso, causante de tanta barbarie en España y pedir la participación española en la lucha contra el comunismo, devolviendo así la “visita” hecha por los rusos comunistas entre 1936 y 1939.

Franco envió una oferta oficial de ayuda a Berlín, y Hitler aprueba el uso de soldados españoles el 24 de junio de 1941. El imagereclutamiento se detuvo cuando se alcanzaron efectivos suficientes para formar una división (unos 18.000 hombres), cuyos elementos serían jefes y oficiales voluntarios provenientes del ejército regular, reclutados en las jefaturas provinciales de toda España, estudiantes universitarios pertenecientes al Sindicato Español Universitario (SEU), obreros y voluntarios en general deseosos de luchar contra el comunismo. Incluso altos cargos gubernamentales se alistaron como simples soldados. Pero aclara que no se posiciona en la Guerra.

La participación española se configura como una defensa frente al comunismo, en respuesta a lo que sucedió en la guerra civil en España, y en defensa de la Civilización Cristiana amenazada por esta ideología.

imageSerrano Súñer, ministro de Asuntos Exteriores, se dirige a la multitud enfervorizada. Se abren, a partir de entonces, banderines de enganche en toda España para reclutar a los voluntarios. Jóvenes de toda condición social y oficio acuden masivamente al llamamiento.

El número de los que se presentaban era 40 veces superior al requerido para formar la División. Estudiantes, catedráticos, obreros, campesinos, altos cargos del Estado y la Falange, militares, muchos de los cuales, al no tener plaza de oficial, se alistan como soldados rasos.

Todos ellos forman parte de la División Azul. El nombre de “azul” se debe al color de la camisa que vistieron, ya que la mayoría de ellos eran miembros de la Falange. El uniforme lo completaba chaqueta marrón, pantalón verde oscuro y la boina roja.

imageAl frente de la División se nombró al General Agustín Muñoz Grandes. Era uno de los más destacados militares españoles. Tenía 9 heridas en combate. Héroe de las guerras de Marruecos y de la Cruzada, afín a los ideales sociales falangistas y famoso por su capacidad de dirección en el combate y por su campechanía y cuidado paternal de sus soldados en el frente.
Muñoz Grandes era la persona idónea para esta empresa ya que fue asesor táctico del almirante alemán Wilhelm Canaris, jefe de los servicios secretos de la Abwehr.

Concluido el reclutamiento, el 13 de julio de 1941 partían desde la estación del Norte de Madrid las primeras unidades, despedidas por sus familiares y multitud de gente, brazo en alto, acompañados por los acordes del “Cara al Sol” (himno de la falange). Su destino final era el campamento de Grafenwörh, al este de Alemania, donde se transformaron en la 250 División de Infantería de la Wehrmacht (250 División del ejército).

imageEn la fase de reclutamiento aun en España, fallece Juan Navarro de Haro, siendo la primera baja de este contingente sin haber partido para Rusia.

Los oficiales eran militares de carrera falangistas veteranos de la Guerra Civil, en tanto que las clases y tropa se integraban por agricultores, obreros y estudiantes de las distintas universidades.

El general Agustín Muñoz Grandes fue designado para conducir a los voluntarios durante su primer año. Posteriormente le sustituyó Emilio Esteban Infantes. Los integrantes de la División Azul partieron de España con los uniformes de sus unidades de origen, del Ejército de Tierra o de las milicias de la FET y de las JONS.

Al llegar a Alemania y recibir el uniforme de la Wehrmacht, los falangistas se negaron a dejar la camisa azul, que llevaban en sustitución de la reglamentaria, por lo que la división se empezó a conocer como “División Azul”.

imageUno de los personajes más interesantes de la División Azul fue José Miguel Guitarte, Consejero Nacional y IV Jefe Nacional del Sindicato Español Universitario en el momento del alistamiento en la División Azul en julio de 1941. Otros dirigentes del SEU que combatieron junto a Guitarte, fueron el Secretario General del SEU, Jesús Gutierrez del Castillo, el Secretario General del Servicio Profesional, José María Moro y Martín-Montalbo y el Secretario General del Servicio Exterior, José Hernández Cuevas. El 13 de julio de 1941 salió de Madrid el primer tren de españoles rumbo a Alemania.

imageTras cinco semanas de instrucción en el campamento de Grafenwöhr (región del Alto Palatinado, en Baviera y cerca de la República Checa) el grupo formado por los voluntarios españoles se transformaría en la 250 División de Infantería del ejército alemán, integrada inicialmente por tres regimientos de infantería y uno de artillería, con los numerales 262, 263, 269 y 250 respectivamente, más unidades divisionarias de anticarros, exploración, comunicaciones, zapadores y Cuartel General.

El 20 de agosto, tras prestar juramento de lealtad a Hitler (el cual se modificó especialmente para mencionar la lucha contra el comunismo), la División Azul fue enviada al Frente Ruso. Fue transportada en tren a Suwalki, Polonia, desde donde tuvo que continuar a pie. Después de avanzar hasta Smolensk, se desplegó en el sitio de Leningrado, donde pasó a integrarse en el XXXVIII Cuerpo de Ejército alemán, que formaba parte del XVI Ejército.

El Orden de Batalla cuando la División Azul salió hacia Rusia desde el campamento de entrenamiento de Grafenwohr, era el siguiente:

Estado Mayor Divisional. 189 hombres. (KDO.JNF.DIV.250)
262 Regimiento de Infantería. 3.012 hombres.
263 Regimiento de Infantería. 3.012 hombres.
268 Regimiento de Infantería. 3.012 hombres.
Grupos antitanque. 574 hombres.
250 Regimiento de Artillería. 2.793 hombres.
250 Batallón de Reserva. 601 hombres.
Grupo de cañones. 531 hombres.
Grupo de señales. 511 hombres.
Zapadores. 712 hombres.
Servicio de Transportes. 1.034 hombres.
Servicios administrativos. 257 hombres.
Servicio médico. 518 hombres.
Servicio veterinario. 237 hombres.
Policía militar. 33 hombres.
Correos militares. 18 hombres.

imageLa moral de los españoles era alta, a pesar de los cambios en todos los sentidos y del escaso rancho alemán. Hubo encendidas protestas por este motivo de algunos divisionarios y Muñoz Grandes solicitó un envío de comida desde España para que sus hombres pudieran saborear comida española dos o tres veces por semana. El General quería a sus hombres en el frente cuanto antes y, contrariamente a lo previsto por los alemanes (que la habían previsto de tres meses) organizó una rápida e intensísima instrucción que duró un mes.

imageDespués de esta instrucción todos los divisionarios prestaron juramento de fidelidad a Hitler, como siempre, brazo en alto. Los voluntarios españoles demostraban una capacidad de aprendizaje y manejo de las armas que desconcertaba a los alemanes.

También les desconcertaba la alegría propia española y ésto, unido al poco tiempo (según ellos) de instrucción provocaba en los mandos germanos la duda de la capacidad combativa de los divisionarios.

imageSe notaba la falta de disciplina en la División, pero la compensaron con creces en el frente con su asombroso valor y capacidad de heroísmo y sacrificio, durante toda su estancia en la estepa rusa. Fueron llevados en tren hasta una localidad polaca y desde allí irían a pie hasta el frente. Recorrían una media de unos 40 km diarios, a pesar de lo cual, los españoles no perdieron el sentido del humor. Era fácil localizarlos en medio del paisaje. Cada Unidad de Infantería estaba encabezada por un abanderado. Cada pieza de artillería lucía una medalla de la Virgen del Pilar, de Covadonga o de la Paloma, y el yugo y las flechas adornaban muchos camiones.

imageLa División Azul había sido agregada al 16 Ejército del Grupo de ejércitos del Norte. Su destino sería el cerco sobre la ciudad de Leningrado.

El 12 de octubre, festividad de la Virgen del Pilar, patrona de la Hispanidad y de la División Azul, los españoles ocupan su puesto en el frente. Empieza la batalla del Volchov. La temperatura empezó a caer hasta los 5 grados bajo cero.

El cuartel general divisionario quedó instalado en la ciudad de Grigorovo. La División estaba desplegada a lo largo de un frente de 60 km. Los españoles tenían la misión de romper las líneas enemigas. Empezaron los combates, y con ellos los primeros caídos. Uno de los primeros fue el cabo Javier García Noblejas, camisa vieja de la Falange.

imageLos españoles iniciaron el cruce del río en sus botes de goma. La batalla fue larga y muy dura. Los españoles lucharon con su valentía característica, encontrándose con, además de la dureza de los ataques rusos, problemas climatológicos como el frío, que a veces llegaba a congelar las ametralladoras, y el lodo (la famosa rasputitsa). Los españoles conquistaron algún pueblo y los rusos contestaban. En un tira y afloja por ambas partes, en la que cayeron muchos españoles, soldados y oficiales.

Los alemanes quedaron impresionados por el heroísmo y la capacidad de sacrificio de la infantería española. En el combate y no en la retaguardia del campamento es donde se demuestran las cualidades de todo buen militar.

La División fue encargada de reemplazar al grueso de un regimiento alemán en las aldeas de Otenskii, Poselok y Posad. Camino de sus nuevas posiciones los guripas descubrían los cadáveres congelados de sus camaradas. La lucha se hacía cada vez más dura. Las condiciones en que tenían que combatir los españoles eran tremendamente complicadas y los ataques rusos, tremendos. Las bajas nacionales eran tremendas, unidas a los casos de congelación y diarrea por las raciones en mal estado.

Algunos altos mandos alemanes sugirieron la retirada de la División e incluso su salida del frente. Muñoz Grandes se negó en redondo y había ordenado a sus hombres defender Posad “como si fuera España”. Pero al final, el general español consideró la posibilidad de la retirada, ya que la resistencia, dada la tremenda desproporción de fuerzas, era imposible. Él asumía toda la responsabilidad de esta retirada, ya que no consultó a un alto mando alemán. Los españoles ya habían pagado un precio muy alto.

imageEn el mes de septiembre de 1941, Muñoz Grandes mantuvo una entrevista con Hitler en el cuartel general de Rastenburg, la Guarida del lobo. El primer dirigente nazi, después del desinterés mostrado por Franco de implicarse en la guerra de y la impotencia de Ramón Serrano Súñer, pensaba que Muñoz Grandes se sumaría a su causa.

imageEn la Navidad de 1941 cada oficial español había recibido un botella de champán francés, regalo de Hitler. Los españoles se arrodillaban ante su capellán para celebrar el Nacimiento de Jesús.

Los villancicos y las plegarias inundaban las castigadas líneas defendidas por los españoles. Pero la guerra seguía. Los españoles se replegaron a la llamada Posición Intermedia, pero ésta quedó atrapada en medio del fuego ruso. A pesar de esto los rusos cayeron derrotados.

El 4 de enero de 1942, Hitler le dijo a un oficial alemán:
los españoles son una pandilla de golfos… pero nunca han cedido un centímetro de terreno. Uno no puede imaginar individuos más valientes. Difícilmente se resguardan. Se burlan de la muerte. En cualquier caso sé que nuestros hombres siempre se alegran de tener a los españoles de vecinos en su sector”.

imageTodo lo anterior le valió a Muñoz Grandes la concesión por parte de Hitler de la Cruz de Hierro de Primera Clase.Y mas tarde fue condecorado por Hitler con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con hojas de roble.

A pesar de las tremendas bajas sufridas por la División, ésta fue designada para socorrer a una unidad alemana cercada en una aldea. Había que enfrentarse a temperaturas de 52 grados bajo cero. Entraba en acción la Compañía de Esquiadores, que después de duros enfrentamientos y condiciones climatológicas extremas, consiguió conservar la aldea. De los 200 esquiadores, al final quedaron 12. Los alemanes concedieron 32 Cruces de Hierro. Franco envió un mensaje especial, concediendo al capitán de los esquiadores la Medalla Militar Individual y a la Compañía la Medalla Militar Colectiva.

imageAnte esta derrota, los rusos volvieron a intentar de nuevo liberar Leningrado de toda amenaza alemana. El éxito inicial de esta ofensiva soviética se tornó en derrota cuando los soviéticos perdieron sus líneas de abastecimiento. 13.000 rusos quedaron cercados en Leningrado por los alemanes.

Acababa aquí la liquidación de la llamada “bolsa del Volchov”.

La División Azul se preparaba para celebrar la Semana Santa. A pesar de la aviación y artillería soviéticas, las ceremonias del Jueves y Viernes Santo se desarrollaron con normalidad.

Los primeros combatientes que tuvieron la fortuna de ser relevados volvieron a España en 1942, fueron recibidos como héroes. Pero con el cambio de rumbo de la guerra y la cada vez más previsible derrota de Alemania, Franco supo que la supervivencia de su régimen pasaba por alejarse de Hitler y convencer a los aliados de que su neutralidad era completa. La División Azul fue entonces disuelta y el recibimiento de los últimos en regresar se hizo ya con sordina. En mayo de 1942 empiezan a llegar Batallones para cubrir las bajas y relevar, poco a poco, a los hombres de la División.

En España pequeños grupos de excombatientes peregrinan a Zaragoza desde todos los puntos de la nación para rendir homenaje a la Virgen del Pilar. Ella les había devuelto a la Patria salvos y ellos querían ofrendarle sus medallas.

imageEl General Emilio Esteban Infantes sustituyó al General Agustín Muñoz Grandes el 12 de diciembre de 1942. Su llegada al frente ruso fue desafortunada y tensa. Muñoz Grandes era más que un general, era un ídolo entre sus hombres y sustituirlo no era nada fácil.

Cuando el General Agustín Muñoz Grandes regresa a España en 1943, le ascienden a teniente general y le nombran jefe de la Casa Militar de Franco. No obstante, con el mentado ascenso, Muñoz Grandes dejaba de tener mando sobre tropas, motivo por el cual dicho ascenso ha sido interpretado como una maniobra de Franco para anular a un enemigo potencial, identificado con la causa de la Alemania nazi.

Los jefes alemanes eran reacios a la presencia de Esteban Infantes. Los informes germanos lo calificaban de anglófilo. Tuvo que soportar algunos meses de ostracismo desempeñando misiones secundarias que le sirvieron para familiarizarse con el frente y la tropa. No era el general de empuje que se necesitaba en 1941. La guerra en 1943 se adaptó a sus circunstancias y demostró su valía en la defensa de Krasny Bor.

imageEsteban Infantes fue condecorado por Hitler con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro, siendo uno de los 43 extranjeros que recibieron esa condecoración durante la Segunda Guerra Mundial. También recibió la Cruz Alemana y la Cruz de Caballero.
En agosto de 1942 la División es escogida como Unidad de Asalto para participar en la operación “Luz del Norte”, el asalto definitivo a Leningrado y los españoles abandonan la tierra que con tanto dolor habían conservado. En el camino hacia su nuevo destino en el frente, van alegres.

En el nuevo frente los españoles se preparan para la operación, pero los rusos se anticipan y lanzan una sorprendente e importante ofensiva al sur del lago Ladoga. En el frente alemán se abre una brecha de 8 km y la División Azul tuvo que adoptar posiciones defensivas teniendo que relevar a los alemanes que actúan en el frente de Leningrado, volviendo de nuevo a la guerra de trincheras.

imageLa batalla del Sur del lago Ladoga iniciada el 27 de agosto se prolongó hasta el 2 de octubre en que se acabó rompiendo el frente ruso, pero con cuantiosas bajas, con lo cual se suspendió la operación “Luz del Norte”. Los rusos, sin embargo seguían en sus trece y en enero de 1943 lanzaron un terrible ataque, rompiendo las líneas alemanas y de nuevo los españoles, a socorrerlos. Consiguieron frenar el ataque, pero perdieron casi todos sus efectivos.

Esta última batalla fue dirigida por el general Emilio Esteban Infantes, que un mes anterior había sustituido a Muñoz Grandes, por cuestiones tácticas y diplomáticas. A éste último le fue concedida por la Falange la Palma de Plata, máxima condecoración falangista.La ruptura de las líneas alemanas en enero de 1943 había permitido, a pesar de no conseguir avanzar, abrir un pasillo en tierra firme a los rusos por el que acudirían las fuerzas que se irían concentrando en Kolpino.

imageEl 10 de febrero de 1943 se desencadena un ataque ruso aplastante en el que fallecen 1.125 españoles. En la tarde del 11 de febrero de 1943, los pesados tanques soviéticos avanzan contra las líneas españolas. El capitán Urbano ordena a sus hombres que permanezcan a cubierto. El oficial legionario corre contra los blindados, asciende a la torreta de un tanque y coloca una mina magnética accionando el tirafrictor y salta. A pesar de estar herido, se enfrenta contra otro tanque e introduce una granada por una escotilla. Los soviéticos se retirany el capitán es hospitalizado. Se reincorpora al frente.
Desde el 10 de febrero de 1943 los rusos desencadenan un brutal ataque con medios desorbitados sobre las fuerzas españolas que defendían la ciudad de Krasni Bor.

Los españoles aguantaron como pudieron, hasta que repentinamente los rusos suspendieron el bombardeo. Los españoles entonces pusieron en marcha la táctica de las trincheras. Esperar a que el enemigo llegue y una vez ahí sorprenderle. Los rusos se lanzaron al ataque confiados en que las líneas españolas habían sido destruidas. Los españoles eran inferiores en número y en cantidad y potencia de armamento y acabaron luchando con la bayoneta. Pidieron refuerzos a los alemanes pero no llegaron.

Ataques rusos y resistencias españolas se sucedían mientras la ciudad ardía y miles de muertos yacían por todas partes. Los ataques rusos iban perdiendo intensidad y en vez de seguir avanzando se detenían por la ciudad a saquear y a emborracharse. El ataque ruso había conseguido sus objetivos iniciales pero después se había atascado. Los españoles habían combatido con fiereza animados también por el ejemplo de sus oficiales. Esto, unido a los errores rusos hizo ganar tiempo al Dieciocho ejército alemán que pudo enviar refuerzos para taponar la brecha. El precio había sido terriblemente alto. Los españoles sufrieron en esas horas 2.200 bajas, el 53 % de los que habían iniciado la terrible batalla. A parte, estaban los heridos y los que habían sido cogidos prisioneros por los rojos.

El 1 de octubre de 1943, España declaró la neutralidad, y pocos días después llegaba la orden de repatriación escalonada de la División Azul. No obstante, se autorizó por el gobierno de España, una fuerza pequeña de unos 2.500 hombres, denominada la Legión Azul, bajo el mando del Coronel Antonio García Navarro, reclutados de entre los veteranos de la División Azul.

El 15 de diciembre de 1943 la Legión Azul emprende viaje hacia el frente, incorporándose a la 121 División alemana. Releva a los alemanes en una zona próxima a Leningrado. Rechaza todos los intentos de golpe de mano rusos hasta que el 19 de enero de 1944 recibe la orden de evacuar el frente y comienza la retirada junto con los alemanes.

El 1 de febrero de 1944 llega la orden de repatriación de la Legión. Algunos españoles de la Legión Azul se quedaron voluntariamente ofrendando su vida en las mismas puertas de Berlín para parar el avance del ejército rojo.

imageAl repatriarse todo el contingente español dejan cerca de 5.000 caídos en 162 lugares de enterramiento, otros tantos quedaron en los “gulags” de la URSS que sufrieron las penalidades del cautiverio durante más de 10 años. Los que sobrevivieron, tras dilatadas negociaciones, retornaron a España el 2 de abril de 1954, en el Puerto de Barcelona en el vapor “Semíramis”. Abordo traía a 286 prisioneros.

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Balance
En total, unos 47.000 soldados sirvieron en la División Azul en Rusia. Entre 3.500 y 4.500 de ellos encontraron la muerte, y más de 8.000 fueron heridos. 321 fueron hechos prisioneros de guerra por el ejército soviético, los que sobrvivieron fueron repatriados a España en 1956.

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Aurora Borja, madre de Nemesio García, miembro de la División Azul muerto en combate.

 

 

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