Nuremberg, nazis y las pruebas de Rorschach


El 11 junio 1945, un grupo de sociedades médicas escribió al fiscal jefe de Estados Unidos en Nuremberg, Robert Jackson solicita con urgencia que se haga un examen mental de los principales acusados nazis. Fueron las increíblemente diversas sociedades, incluyendo la Asociación Americana de Retraso Mental, la rama americana de la Liga Internacional contra la Epilepsia, la Asociación Americana de Neurología, la Asociación Americana de Psiquiatría y el Comité Nacional para la Salud Mental, quiénes se ocuparían de ello. Esas sociedades médicas llegaron a solicitar el “tiro en el pecho, no en la cabeza” para que su cerebro puniese ser preservado para aunestudio. No serían complacidos en su petición ya que los condenados a muerte fueron colgados por el cuello hasta morir y después incinerados. Sin embargo, se autorizaron algunos exámenes psiquiátricos, en los que se incluirían las pruebas de Rorschach.

imageComencé a leer este libro hace unos meses y recomiendo a todo aquel que le interese la psicología nazi, criminológica o la sociopatía, que debería leerlo.

Jack El-Hai, el autor del libro, nos lleva a conocer a los personajes nazis más importantes después de Hitler, a través de su relación con el psiquiatra que los estudió.

Pero este libro va mas allá, de hecho el personaje principal no es el jerarca nazi Hermann Göring o el lugarteniente del Führer -y desertor- Rudolf Hess, sino el mismísimo psiquiatra que los examinó exhaustivamente mediante entrevistas y pruebas psicológicas de inteligencia y proyectivas tales como la prueba de manchas de Rorschach.

Douglas M. Kelley

Dr. Douglas M. Kelley

El brillante psiquiatra militar y experto en las técnicas de Rorschach, el teniente coronel  Dougelas McGlashan Kelley llevaron a cabo las entrevistas con la ayuda del joven psicólogo Gustave Gilbert, quien se desempeñó como su asistente y traductor. Se embarcaron en un intenso programa de entrevistas durante los juicios de Nuremberg para determinar si los prisioneros de guerra se encontraban mentalmente saludables para enfrentar el juicio.

Pero el interés de Kelley iba mas allá, él quería saber si las acciones atroces que habían cometido estas personas se debían a una estructura de personalidad específica, como la psicopatía.

Hasta este momento pareciera un libro más que trata sobre estudios psicológicos de la personalidad; sin embargo aquello que lo hace diferente y, a mi punto de vista, más interesante, es la forma en que la convivencia con los nazis impacta en la vida del psiquiatra.

Reichsmarschall Hermann Göring

Reichsmarschall Hermann Göring

Destacando la notable identificación inconsciente que Kelley encuentra con Hermann Göring y viceversa (aunque el paciente no sepa nada del terapeuta).

Dicha identificación se basa en su personalidad narcisista: el deseo constante por sobresalir o ser reconocidos, y la frustración que les causa sentirse devaluados y que finalmente es lo que a ambos les lleva al suicidio:

El cianuro era una evocación deliberada del desafiante suicidio del Reichsmarschall y su pose como héroe acorralado […] La muerte le proveyó al abrumado psiquiatra el más rápido y noble escape de un futuro ignominioso; de un descenso a la incompetencia que en él producirían sus inseguridades, responsabilidades y presiones. Así como la alta estima en que Göring se tenía a sí mismo no le permitía pasar por lo indigno de la horca, Kelly no podía permitirse aparecer como un inepto que no merecía halagos o reconocimiento.” (El – Hai, 2014).

Lámina IX de la Prueba de Rorschach donde Göring vio "un fantasma con vientre gordo"

Lámina IX de la Prueba de Rorschach donde Göring vio “un fantasma con vientre gordo

Otro tema que se discute a lo largo del libro es precisamente lo que Kelley quería averiguar sobre el comportamiento nazi. A lo largo de sus investigaciones, el psiquiatra se encontró con varias dificultades como la llegada de un psicólogo con otras teorias sobre el suicidio de algunos prisioneros, y su ya mencionada identificación con Göring que provocó un inevitable punto ciego a su estudio.

imageÉl llegó a la conclusión que los nazis no padecían de algún trastorno mental, afirmaba que éstos eran personas normales, como cualquier otra que se pudiera encontrar caminando por las calles de Estados Unidos. En el caso de Göring, Kelley negaba que pudiera tener un trastorno sociopático o psicopático porque era muy cariñoso con su familia. Por el contrario, el psicólogo Gilbert, que también trabajó directamente con los prisioneros de guerra y aplicó las mismas pruebas, concluyó que el comportamiento nazi sí se debía a una estructura de personalidad psicopática de sus miembros.

Cuando leí esto, y las comparaciones de sus conclusiones me hizo recordar la obra de Sigmund Freud, su conocida Psicología de las masas y análisis del yo en donde estipula que cuando alguien pertenece a una masa estable -como lo puede ser el grupo nazi- crea lazos de identificación y pierde su ideal del yo intercambiándolo por el ideal de la masa representada por el líder; en este caso estaríamos hablando de las ideas antisemitas de Adolf Hitler que varios de los prisioneros apoyaban durante el movimiento nazi pero que una vez entrevistados con el psiquiatra, rechazaron.

Sin embargo, esto no excluye la presencia de un rasgo o trastorno de personalidad común entre los nazis ya que de forma individual, las características psicopatológicas de muchos de estos prisioneros apuntaban a una sociopatía y/o psicopatía que era alimentada bajo la influencia de la masa.

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La utilización de las pruebas de Rorschach en los juicios de Nuremberg quiere arrojar una luz diferente sobre este período, cuyas sombras siguen planeando en el acervo cultural de la humanidad. En el momento de los juicios de Nuremberg, los psicólogos a cargo del caso se encontraban bajo presión emocional e incluídos en gran medida por los medios de comunicación, debido a que todavía las brasas del Tercer Reich estaban todavía calientes. Aunque las hipótesis sobre la salud mental abundan y se renuevan cada cierto tiempo, no parece qUE se haya resuelto el terrible secreto de los nazis. Si es que hay un secreto.

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