Goebbels, técnicas y principios del mago de la propaganda


imageLa propaganda sirvió como una herramienta importante para obtener el apoyo de la mayoría del pun lo alemán que no había respaldado a Adolf Hitler y avanzar con el programa radical nacional socialista, que requería el consentimiento, el apoyo o la participación de un amplio sector de la población. Un nuevo aparato de propaganda estatal liderado por Joseph Goebbels, combinado con el uso del terror para intimidar a aquellos que no se sometían al régimen, buscaba manipular y engañar a la población alemana y al mundo exterior. A cada paso del camino, los propagandistas predicaban un atractivo mensaje de unidad nacional y un futuro utópico que tocaba una fibra sensible en millones de alemanes, mientras que al mismo tiempo, iniciaban campañas que facilitaban la persecución de los judíos y de otros grupos que estaban excluidos de la visión nacción al socialista de la “Comunidad Nacional”.

Propaganda, política exterior y conspiración para hacer la guerra

imageDel mismo modo que durante la República de Weimar, el rearme fue un elemento clave de la política nacional alemana después de la asunción al poder del partido nazi a principios de 1933. Los líderes alemanes esperaban lograr este objetivo sin precipitar la intervención militar preventiva de Francia, Gran Bretaña, o de los estados ubicados en la frontera este de Alemania, Polonia y Checoslovaquia.

El régimen tampoco quería asustar a la población alemana temerosa de otra guerra europea. El fantasma de la Primera Guerra Mundial y la muerte de dos millones de soldados alemanes en ese conflicto bélico aún atormentaban la memoria popular. Durante la década de 1930, Hitler describió a Alemania como una nación victimizada, esclavizada por las cadenas del Tratado de Versalles posterior a la Primera Guerra Mundial, y privada del derecho a la autodeterminación nacional.

imageEn todo el mundo, los propagandistas en tiempos de guerra buscan justificar el uso de la violencia militar describiéndola como moralmente necesaria y defendible. Actuar de otro modo pondría en peligro la moral pública y la fe en el gobierno y en sus fuerzas armadas. Durante la Segunda Guerra Mundial, los propagandistas nazis disfrazaron la agresión militar dirigida a la conquista territorial como actos de defensa justos y necesarios. Describían a Alemania como una víctima, o víctima potencial, de los agresores extranjeros; como una nación amante de la paz obligada a tomar las armas para proteger a su pueblo o defender a la civilización europea del comunismo. Los objetivos de guerra manifestados en cada etapa de las hostilidades casi siempre ocultaban las reales intenciones nazis de expansión territorial y persecución racial. Se trataba de propaganda engañosa destinada a embaucar o desorientar a la población en Alemania, en las tierras ocupadas por Alemania y en los países neutrales.

 

El ‘mensaje transparente’, como técnica de intoxicación propagandística 

Una de las técnicas de intoxicación y propaganda más habituales -que se sigue utilizando en la actualidad-  es la denominada técnica del mensaje transparente.

imageLa técnica del mensaje transparente es de una simplicidad asombrosa y funciona a las mil maravillas. Se utiliza de manera cotidiana en todos los órdenes de la vida. Esta modalidad de intoxicación consiste en ocultar (en hacer transparente) el mensaje falso que se quiere “colar” a la audiencia, recurriendo a otro mensaje superpuesto, que se utiliza como cebo.

Como ejemplo de esta técnica, no podemos dejar de recordar la anécdota que se le atribuye al ministro de propaganda del III Reich, cuando Goebbels le informa a Hitler sobre una campaña que quiere poner en marcha por toda Alemania, consistente en empapelar las calles con carteles donde se ve a una persona montando en bicicleta. Debajo de esa persona, el cartel muestra una única frase: “La culpa de los males de Alemania la tienen los judíos y los ciclistas“.

– ¿Por qué los ciclistas? -pregunta Hitler extrañado-.

– Ésa es, exactamente, la pregunta que quiero que todos se hagan al ver el cartel -responde Goebbels-.

En la técnica del mensaje transparente, se utiliza el mensaje cebo (“la culpa es de los ciclistas”) para hacer que la capacidad crítica de la audiencia se centre en ese cebo, de modo que acepte sin cuestionar el mensaje falso que se pretende transmitir (“la culpa es de los judíos”).

 

imageLos principios de Goebels

1. Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
2. Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
3. Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.
4. Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
5. Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.
6. Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.
7. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
8. Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.
9. Principio de la silenciación. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
10. Principio de la transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
11. Principio de la unanimidad. Llegar a convencer mucha gente que piensa “como todo el mundo”, creando una falsa impresión de unanimidad.

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