El reconocimiento de la madre en la Alemania nacional socialista


La Cruz de Honor de la Madre Alemana o Ehrenkreuz der Deutschen Mutter fue una condecoración que se instituyó el 16 de Diciembre de 1938 por Hitler. Con este premio, el Canciller alemán quería honrar a las madres, como hacía a los soldados con la Cruz de Hierro. En palabras del propio Adolf Hitler, en cuyo nombre se daba el premio, dictó lo siguiente: “La maternidad se designa por consiguiente, como el “campo de batalla” de la mujer”.
  

Esto formaba parte de la iniciativa de Hitler para fomentar el crecimiento de la población aria. Las familias numerosas y la fertilidad fueron idealizadas con la  propaganda nazi para poder mantener a la madre alemana en su casa, viviendo y trabajando para su familia. El objetivo fundamental era que tuviese muchos hijos y los criara.

Se favoreció que las mujeres no trabajaran fuera del hogar. En 1933 Richard Wagner, director de la clinica de mujeres del Hospital de la Charité en Berlín declaró a los ovarios de las mujeres alemanas como patrimonio nacional, propiedad del estado alemán y futuro del pueblo. Hubo premios de natalidad. Las madres en función del número de hijos que tuvieran eran condecoradas con la cruz Deutschen Mutter 
  
La cruz de Oro: para 8 o más hijos, de plata: para 6, y de bronce más de 4. Estas cruces eran entregadas el 12 de agosto, día del nacimiento de la madre de Hitler.

 
Parte trasera de la cruz con la inscripción 16. Dezember 1938 y la firma de Adolf Hitler 

Se crea un estereotipo de mujer alemana: fuerte, trabajadora y depositaria de todas las esencias del hogar. El aborto, la esterilización y los métodos contraceptivos pasan a constituir un delito contra la patria. Quién no es capaz de tener hijos y mantiene relaciones sexuales de las que no se puede esperar procreación es un traidor al pueblo (homosexuales, lesbianas). Era preceptivo un examen genético para las parejas que querían contraer matrimonio.

Como norma general, la cruz solo se podía llevar en las ocasiones especiales, para un uso en la vida cotidiana se realizaron unas cruces en miniatura. La cruz normal les era entregada gratuitamente, mientras que las miniaturas debían de pagárselas las propietarias (éstas últimas nunca fueron autorizadas oficialmente por el gobierno). Todas las mujeres que llevaran la cruz puesta en su vida diaria eran tratadas con respeto socialmente y obtenían el derecho a un asiento en el transporte público.

Mujer alemana portando la cruz en su versión de plata

Para poder optar a dicho premio no solamente debían de tener como mínimo cuatro hijos, si no que debían de pertenecer a familias arias puras, sin tener antepasados familiares judíos o no-arios, los niños debían nacer y criarse sin ningún “estigma”, es decir, sin enfermedades hereditarias o que sean asociales, por citar algún ejemplo.

  

Ceremonia de entrega de una cruz a una madre alemana. Se le entregaba su cruz con la categoría correspondiente, su diploma de concesión y un ramillete de flores


La Cruz de las Madres fue entregada entre 1938 y 1939, se estima que durante ese segundo año, unos tres millones de mujeres fueron distinguidas con este reconocimiento, una cuarta parte de las familias tenían cuatro o más hijos. 
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