Sombras de colaboracionismo de la industria del automóvil con Hitler


Fueron muchas las empresas y muchos los empresarios, no siempre alemanas ni alemanes, quienes colaboraron de buena gana,me hicieron fortuna, con el III Reich.

El caso más llamativo es el de la familia Quandt, propietaria en la actualidad del Grupo BMW, y de su patriarca Günther

Quandt, que invirtió parte del capital familiar obtenido del suministro de uniformes al ejército alemán en BMW y Daimler-Benz. En 1937, Quandt fue reconocido por el régimen de Hitler como Líder de Economía del Armamento, como tantos otros actores industriales decisivos en los logros del nazismo, por la contribución de su negocio en el suministro de armas y motores.

A cambio, Quandt obtenía mano de obra forzada procedente de los campos de concentración e, incluso, instalaciones y fábricas en los territorios ocupados. Su reconocido rol por el Estado nacional socialista ayudó a Quandt a convertirse en uno de los empresarios alemanes más destacados del III Reich.

Dr. Günther Quandt

Dr. Günther Quandt

Sus dos hijos, Harald y Herbert -el primero de los cuales lo había concebido con la ulterior esposa del ministro de Propaganda Joseph Goebbels-, heredaron así el imperio de los Quandt tras su muerte.

Pero fue Herbert quien desempeñó un papel fundamentales el devenir de BMW cuando la empresa estaba al borde de la quiebra, el hijo menor de Günter decidió no vender su 30% del accionariado y ampliarlo hasta el 50%. Hoy, ese paquete accionarial tiene un valor de más de 15.000 millones de euros para los Quandt, cuya principal cabeza visible ha sido la nieta de Hebert, Johanna, y los hijos de ésta.

Renault no corrió la misma suerte

Pero no todos los fabricantes de automóviles resultaron tan beneficiados de su colaboración con el ejército alemán. Es el caso de Louis Renault, fundador de la compañía homónima, que también colaboró con Hitler mediante el suministro de camiones y tanques a la Wehrmacht durante la guerra. Cuando el ejército aliado logró la liberación de Francia, Renault fue acusado de colaboracionista y encerrado en prisión, donde murió en 1944 mientras esperaba fecha para su juicio.

Apenas unas semanas después, Charles de Gaulle firmaba un decreto por el que requisaba la participación del 96,8% de Louis en la compañía que él había fundado, en una nacionalización que privaba a sus herederos de los rendimientos de ese capital expropiado. Más de 50 años después, en 1996, el gobierno francés de Jacques Chirac, acabaría privatizando Renault.

Agravio comparativo por parte de los aliados

Aún hoy, los descendientes siguen peleando por restituir el nombre y el honor de Louis Renault llegando incluso a iniciar acciones legales contra el Estado francés: defienden que, en la Francia ocupada, a la compañía de su familia no le quedó más remedio que trabajar para el régimen nazi y denuncian que “ninguna otra compañía fue objeto de este tipo de tratamiento, ni siquiera aquellas en las que los directivos fueron declarados culpables de colaboración“, según declaraciones de su abogado en 2011.

Los Renault bien podrían referirse al propio Günter Quandt, quien sí fue juzgado, declarado culpable y condenado a prisión, de donde saldría sólo dos años más tarde, por sus conexiones con la cúpula del régimen nazi. El alemán y su familia, a diferencia de Louis Renault, conservaron todo el capital acumulado hasta entonces.

Más relaciones del nazismo con otros actores del sector

O también a Daimler-Benz, desde la que han llegado a reconocer su responsabilidad por “ayudar a motorizar el movimiento” nazi con su actividad, según se recoge en el libro Mercedes in Peace and War: German Automobile Workers, 1903-1945. Tampoco el conglomerado de Stuttgart sufrió efectos adversos por su colaboración con Hitler; más bien al contrario, como Quandt, también se benefició de los favores del régimen durante la II Guerra Mundial.

Éstos son los casos más representativos de cómo el régimen nazi influyó en el orden del automóvil europeo tal y como se ha conocido en décadas posteriores y, hasta la actualidad.

Ferdinand Porsche

Ferdinand Porsche

Pero hay más ejemplos de sus efectos, como la relación de Volkswagen y el nazismo; como el vínculo de Hitler con Ferdinand Porsche que diseño un utilitario Volkswagen (germen del posterior exitoso Tipo 1) comerciable a precios populares, persiguiendo el objetivo de Hitler de que cada alemán tuviera su propio vehículo, dentro de un macro proyecto deTal fue la decisiva participación del Führer en el futuro de la industria del automóvil germano.

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