Instrucciones del soldado alemán, en caso de ser hecho prisionero.


Como los soldados de otros países, los soldados alemanes eran instruidos en que solo debían revelar nombre, rango y número, en caso de ser capturados, y se les recuerda que conforme a las leyes internacionales cualquier otra información que les soliciten no debe de ser respondida.

El ejército alemán obligaba a sus soldados a obedecer ciertas premisas:

– En caso de alto riesgo de captura inminente destruye todo documento que llevas encima. En concreto arranca la página 4 de tu Soldbuch (libro de pago) concerniente a tu unidad, tus traslados, etc. Si existe alguna otra información comprometedora en el lugar en que te encuentras (mapas, correspondencia, etc.) destrúyelos también.
– Actúa siempre a la manera militar pero sé educado con tus captores. No te dejes conmover por el trato amistoso de tus captores, ni intimidar por sus amenazas.
– Nunca hables el idioma del enemigo, tus conocimientos serán únicamente usados para entender de lo que estén hablando.
– Cualquier simple gesto o actividad que te parezca insignificante puede revelar información al enemigo.
– No está permitido conversar sobre asuntos técnicos (armamento, etc.) con el enemigo, incluso aunque se te pregunte.
– No intentes engañar dando respuestas falsas, vale más fingir ignorancia.
– No asumas que el entrevistador sabe sobre ciertas cosas que dice conocer, puede ser un truco.
– No hables de asuntos militares o detalles de operaciones con tus compañeros prisioneros, pueden ser confidentes del enemigo.

Debe mantenerse en secreto:
– La unidad a la que perteneces, y donde está acantonada.
– La efectividad de tu unidad y las pérdidas sufridas.
– Cualquier otra información sobre otras unidades de tu regimiento/división.
– Cuando llegaste al frente, qué viste por el camino y cuándo fue tu último permiso.
– Qué armamento (tanques, ametralladoras, cañones…) posee tu país, ya sean prototipos o anticuado, y sobre la posibilidad de que estén desplegados en la zona o cercanías.
– Sobre moral y suministros de las tropas alemanas en la zona.
– Sobre la moral en la retaguardia y los efectos de los bombardeos enemigos.

En concreto se advierte a los soldados de:
– Que no se crean las promesas del enemigo de un mejor trato si hablan.
– Que estén alerta ante aparatos de grabación de audio o vídeo ocultos en el campo de prisioneros.
– Que estén alerta sobre “falsos prisioneros” con uniforme alemán que intenten ganarse su confianza.
– Que está prohibido escribir memorias de guerra en cautiverio mientras dure la guerra, ni grabar en audio testimonios personales.
– Se recuerda además que un soldado alemán nunca deja de ser un soldado alemán incluso estando en cautiverio, y que los prisioneros no deben considerar que la guerra ha terminado para ellos, y que siguen teniendo las mismas obligaciones para con Alemania. Téngase en cuenta, que después de la guerra los exprisioneros pueden ser llamados para rendir cuentas sobre su comportamiento en cautiverio.

Y que todo prisionero alemán que por las circunstancias que sean (descuidos, bombardeos aéreos o artilleros, ataques de fuerzas propias o aliadas) se ha “perdido” (escapado) de la escolta enemiga en zonas cercanas al frente, tiene la obligación de intentar en lo humanamente posible retornar a sus líneas con los medios a su alcance. La información que aporte a su regreso sobre el trato que el enemigo da a los prisioneros y las fuerzas de que este dispone en retaguardia pueden resultar muy valiosas, y no se le acusará de deserción.

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