Sir Nicholas Winton: El hombre que salvo 669 niños de una muerte segura. La historia del otro Oskar Schindler.


Nicholas Winton salvó a 669 niños judíos de la muerte a manos de la Alemania nazi justo antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial ¿Cómo un video tan corto, pero tan lleno de sentimiento puede representar tanta humildad y humanidad de un hombre?

Es increíble como nos angustiamos a veces por cosas sin sentido y ver a este señor que ha tenido tanta humanidad en su vida sin recibir nada a cambio.

Pero vayamos con esta emotiva historia.

Sir Nicholas Winton (Hampstead, Londres, 19 de mayo de 1909) es el hombre que salvó a 669 niños judíos de la muerte a manos de la Alemania nazi justo antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial en 1939.

Actualmente reside en Maidenhead, en el sur de Gran Bretaña. Siempre lleva consigo un anillo que le regalaron algunos de los niños a los que salvó con la siguiente inscripción: «Salva una vida, salva el Mundo».

Hijo de inmigrantes alemanes de origen judío, su infancia y adolescencia transcurrieron de manera apacible y tranquila, tal y como correspondía a un joven inglés de familia acomodada.

En 1931, una vez finalizados sus estudios, entró a trabajar como agente de bolsa, así hasta muy próxima la Segunda Guerra. En 1938 tenía previstas vacaciones esquiando en Suiza cuando recibió una llamada de su amigo Martin Blake en la que le pide cancelar planes y se dirigiera a Praga. “Tengo una propuesta muy interesante para ti, trabajar en los campos de refugiados de la zona, donde miles de personas, muchos eran niños de origen hebreo, vivían en condiciones infrahumanas. La visión del drama le marcó profundamente y decidió montar una oficina improvisada en la habitación del hotel. Comenzó a elaborar un plan para sacar del país a tantos niños judíos para llevarlos a otros Países.

En poco tiempo, centenares de familias acudieron a visitarlo para que incluyera a sus hijos en la lista y se vió obligado a abrir una nueva oficina para poder atender a todos. Su amigo Trevor Chadwick se ocupó personalmente de eso. Contactó a varios embajadores, pero sólo el gobierno sueco accedió a ocuparse de un grupo de niños. Gran Bretaña prometió aceptar a los menores de 18 años pero sólo si antes encontraba a familias dispuestas y que además abonen un depósito de 50 libras por cada niño para pagar su futura vuelta a casa.

Winton tuvo que volver a Londres a su trabajo pero su regreso no le impidió seguir y así creó una organización que bautizó “El Comité Británico para los Refugiados de Checoslovaquia, Sección para Niños”, que en un principio sólo contaba con él, su madre, su secretaria y unos voluntarios.

Luego tuvo que conseguir la financiación para pagar los viajes en tren de los niños desde Checoslovaquia hasta el país de acogida y encontrar a personas que además aceptaran pagar 50 libras. Winton comenzó a publicar anuncios en los diarios británicos. En unas semanas, centenares de familias aceptaron y aportaron el dinero necesario como para iniciar los transportes hasta Londres.

El primero de ellos se efectuó el 14 de marzo de 1939 en avión. Luego vendrían otros siete transportes, todos por tren. El último tuvo lugar el 2 de agosto. El octavo tenía que salir de Praga el 1 de septiembre de 1939 y en él viajaban 250 niños, pero ese mismo día Alemania invadió Polonia y cerró sus fronteras. Ninguno de los menores volvió a ser visto nunca más.

En total Winton rescató a 669 niños judíos. Su hazaña, que hubiera merecido múltiples condecoraciones y homenajes, quedó en el olvido durante 50 años, ya que prefirió mantenerla en secreto. En 1988 cuando Greta, su mujer, encontró un viejo maletín de cuero escondido y entre los papeles encontró las fotos de 669 niños, una lista con sus nombres y cartas de sus padres. Winton no tuvo más remedio que explicar lo que había ocurrido décadas atrás. Greta se puso en contacto con Elisabeth Maxwell, una historiadora especializada en el Holocausto y mujer del magnate de la comunicación Robert Maxwell.

Maxwell, cuyas raíces eran checas, quedó tan impresionado por la gesta que decidió publicar la historia en sus diarios. Poco después, la BBC se hizo eco de los sucesos de medio siglo atrás y los acontecimientos se precipitaron. En unos días pasó de ser un desconocido a convertirse en héroe nacional, tanto en su país como en la antigua Checoslovaquia. Así, en 1993 la Reina Isabel II le nombró Miembro del Imperio Británico; en 2002, lo condecoró con el título de Caballero por sus servicios a la Humanidad; tiene el título de Liberador de la Ciudad de Praga y la Orden de T. G. Marsaryk en 1998; en 2007 recibió la máxima condecoración militar checa, La Cruz de la 1ª Clase. El embajador checo, con estudiantes del país y muchos firmantes lo propusieron como Premio Nóbel de la Paz.

Fuente: Sir Nicholas Winton’s meeting with many of the people he saved (BBC Programa “That’s Life” emitido en 1988)

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