La historia de Churchill con el torero Manolete.


churchiil + manolete

¿Qué toro puede llevar una V marcada? Extraño suceso y que sin embargo, se dio.

Con la gran V de la Victoria le honraron al primer ministro británico Winston Churchill, desde España. No era una V cualquiera. Tal símbolo estaba estampado en blanco en la testuz negra de un toro lucero estoqueado por Manolete el 23 de julio durante la Feria de Julio de Valencia. Su criador, José María Escobar, mandó disecar la cabeza del ejemplar, bautizado como «Perdigón», para hacérsela llegar en diciembre de 1945 —a través del embajador de Inglaterra en Madrid y el duque de Alba— al mismísimo Churchill, quien envió en mayo de 1946 una carta a su «toreador» agradeciendo el gesto.

Esta es la misiva -propiedad de la familia Flores Camará- enviada en Diciembre de 1945 por W. Churchill al genial Manolete.

Esta es la misiva -propiedad de la familia Flores Camará- enviada en Diciembre de 1945 por W. Churchill al genial Manolete.

«Perdigón» había sido lidiado por el Monstruo de Córdoba el 23 de julio de 1944 en el coso valenciano. Todos los astados fueron huidizos y pelearon con mal estilo. Menos el toro con nombre de ave, que desarrolló bravura y nobleza. Manolete, fiel a su quietud, arrancó faena con tres ayudados por alto y abrochó con cinco manoletinas herradas con su sello valiente. Pero marró con la espada —un pinchazo, media estocada y cuatro descabellos— y lo que iba para un triunfo apoteósico se quedó en una vuelta al ruedo. «Gracias» a su fallo en la hora final, el regalo llegó intacto y con los peludos apéndices hasta Churchill. Sí paseó una oreja con el segundo de su lote, un manso que le propinó una aparatosa voltereta, por lo que tuvo que pasar a la enfermería.

Todo quedó en una clamorosa vuelta al ruedo. Así, el toro llegó intacto a Winston Churchill con la V marcada, la misma cuyo gesto hecho con las manos inmortalizó al dirigente británico. El ganadero fue el que ejecutó el envío, consensuado con el matador.

 

El toro con la V . En la imagen, propiedad del Archivo Regional de la Comunidad de Madrid se reconoce al torero Domingo Ortega y al embajador británico Victor Mallet, en la entrega de la cabeza del toro "Perdigón".

El toro con la V . En la imagen, propiedad del Archivo Regional de la Comunidad de Madrid se reconoce al torero Domingo Ortega y al embajador británico Victor Mallet, en la entrega de la cabeza del toro “Perdigón”.

Churchill no olvidó el detalle del matador. Tras su muerte en Linares hizo llegar un telegrama a su madre expresando su pesar y respeto por Manuel Rodríguez Sánchez.

Manuel Rodríguez, como Winston Leonard Spencer Churchill, respiraba entre el olor a cloroformo. Durante cualquier episodio de combate, resplandecía la verdad de su discurso ante la Cámara de los Comunes, en 1940: «No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor». Vio cómo se derramaba la lluvia roja de su ejército ante «las cornadas del enemigo». Su política era hacer la guerra por mar, por tierra y por aire, «con toda nuestra potencia y con toda la fuerza que Dios nos pueda dar; hacer la guerra contra una tiranía monstruosa, nunca superada en el oscuro y lamentable catálogo de crímenes humanos». Al igual que el Califa del Toreo, peleó con bravos y mansos, con marrajos y nobles. Su objetivo de figura: «Victoria, victoria a toda costa, victoria a pesar de todo el terror; victoria por largo y duro que pueda ser su camino; porque, sin victoria, no hay supervivencia».

 


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