La ‘bella Irma’ Grese, o cuando la crueldad no distingue entre sexos.


 

Irma Grese a la izquierda de la imagen

Irma Grese (izquierda) y María Mandel

Irma Ilse Ida Grese, La bella Irma, una joven alemana de gran belleza, que se mostró desde muy joven como una ferviente nazi.

Entro en la Liga de muchachas alemanas (Bund Deutscher Mädel o BDM) y una de sus primeras acciones memorables fue el enfrentamiento con su padre Alfred, disidente con el régimen y al que denunció y terminó expulsado por sentencia legal de su propia casa, además de encarcelado. Su madre se suicidó en 1936.

En 1942 se presentó voluntaria para el campo de Ravensbrück y a fines de 1943, con solo 20 años, fue ascendida a supervisora en Auschwitz, la segunda mujer de más alto rango en el campo después de María Mandel, Las nuevas responsabilidades de Irma incluían el control directo de las prisioneras (unas 30.000 judías, en su mayoría polacas y húngaras) así como la selección de las prisioneras para ser enviadas a recibir tratamiento especial.

El blanco preferido para sus sádicas torturas eran las mujeres bellas, aunque nadie estaba libre. Entre sus prácticas estaba el entregar prisioneras a los perros, dispararles arbitrariamente o usar el látigo contra ellas. El más mínimo pretexto era suficiente para desencadenar el castigo, que la mayoría de las veces conducía a la muerte.

Irma Grese no perdía el tiempo, se acostaba tanto con sus compañeros como con sus compañeras de campamento, importándole poco que las reclusas le gritaran solicitándole comida o medicamentos, para poder evitar la muerte.

El nivel de su sadismo se ve en las declaraciones del juicio de Bergen-Belsen (Septiembre-Diciembre de 1945) en el que Irma Grese fue uno de los principales reos.

Las pocas mujeres que sobrevivieron a esta enferma, comentaron durante el juicio las atrocidades que realizó sobre sus compañeras y sobre ellas mismas, y entre estas se incluyen torturas implacables y por supuesto, asesinatos por doquier.

Una de las más escalofriantes declaraciones testificales fue el testimonio de la ex reclusa Luba Triszinska.

No daba de comer a los perros, los mantenía enjaulados durante días con el bozal puesto. Cuando una prisionera caía al suelo desfallecida, mandaba a su criada polaca que trajese los perros y los azuzaba, lanzándolos contra aquellas mujeres desnutridas que apenas podían defenderse y que eran despedazadas vivas por los animales.

Señalar también el de Gisella Pearl, médico de las prisioneras que destacó que:

A Grese le gustaba azotar con su fusta en los senos a jóvenes bien dotadas, con el objeto de que las heridas se infectaran. Cuando esto ocurría, yo tenía que ordenar la amputación del pecho, que se realizaba sin anestesia. Entonces ella se excitaba sexualmente con el sufrimiento de la mujer.

Irma Grese fue ejecutada el 13 de Diciembre de 1945 convirtiéndose en la mujer más joven (23 años) en ser enviada a la horca bajo las leyes británicas. Tras su muerte, en su alojamiento se hallaron tres lámparas con las pantallas realizadas con piel humana y según se ha creído siempre, de prisioneros despellejados por sus propias manos.

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