Galicia pudo ser Normandía.


 

“Galicia fue un nido de espías por las minas de wolframio”

galicia-09Siento confirmarle, doctor, que, en efecto, va a tener que marcharse. La Gestapo nos acecha constantemente”, le dijo Samuel Hoare, el embajador británico, en su despacho. “Ya han muerto cuatro de nuestros agentes en España y no puedo permitir que usted sea la quinta víctima. Me notifican que están enterados de sus actividades en la vía de escape española, y ni siquiera en su finca gallega estamos seguros de poder mantener el anonimato. Nuestra máxima prioridad es que España no entre en guerra. Cualquier cuestión que lo entorpezca tendrá que evitarse”.

Al otro lado de la conversación estaba Eduardo Martínez Alonso. El cirujano vigués trabajaba entonces, enero de 1942, para el Special Operations Executive (SOE) del espionaje británico. No era un agente cualquiera. Su “finca gallega”, situada en A Portela (Redondela), era en realidad pieza esencial en una de las redes de evasión de refugiados desde la frontera francesa hasta Portugal. A solo tres kilómetros ría abajo, los alemanes tenían dos embarcaderos de wolframio. Rande era un auténtico nido de espías.

La guerra en Galicia no se acabó en 1939, tuvo continuidad a través del régimen franquista y de la II Guerra Mundial. El noroeste de la península ibérica se había convertido en un objetivo estratégico. Por un lado, por su ubicación privilegiada para la vigilancia del tráfico marítimo, el aprovisionamiento de buques y el apoyo en combates navales. Por otro, por su cercanía a la frontera portuguesa y, sobre todo, por la producción del valioso wolframio. Tanto los aliados como las potencias del Eje tenían planes de invasión que podrían haber convertido la costa de Lugo y el norte de A Coruña en una nueva Normandía.

En Galicia todos espiaban a todos

Fueron precisamente los servicios secretos británicos los que calificaron Galicia como zona de guerra. No había trincheras, pero da igual. Si uno va un poco más allá de los submarinos nazis y otros aspectos más conocidos, se encuentra por ejemplo con una movilización masiva de tropas hacia el norte, miles de soldados instalados en campamentos provisionales cerca de la costa. A eso hay que sumar la reorganización de la resistencia clandestina, tras la salida de la cárcel de antiguos militantes capturados en 1936, y la progresiva articulación de las bolsas de huidos, que poco a poco superan la mera lucha por la supervivencia para fijarse objetivos políticos. Tampoco Gran Bretaña era ajena a estos movimientos en los montes.

War Zone describe minuciosamente en más de 300 páginas salpicadas de documentación desclasificada la ambigua posición de los británicos, que coquetean desde el primer momento con una hipotética restauración monárquica encabezada por Don Juan. Mientras Franco mantenía un canal de interlocución con la diplomacia aliada, hacía lo mismo con el Eje, a veces con escaso disimulo. Himmler y Serrano Suñer acordaron en octubre de 1940 un protocolo que permitía a la Gestapo y al SD moverse en España, y a lo largo del año siguiente el régimen llegó a multiplicar por siete su balance comercial de comestibles y minerales con la Alemania nazi.

warzone41El embajador Samuel Hoare conocía todo esto al detalle gracias a su red de información, y en agosto de 1943, durante una reunión con Franco en el Pazo de Meirás, lo puso sobre la mesa exigiendo una respuesta y un cambio de actitud.Fue uno de los momentos más difíciles que iba a atravesar Franco. La victoria del Eje era cada vez más improbable y la oposición monárquica se hacía fuerte entre los militares, por lo que los servicios secretos británicos acabarían dando un paso atrás. En 1945 las cosas habían cambiado mucho, tanto dentro como fuera. El mayor general Stewart Menzies, jefe del MI-6, lo tenía claro: “No sabemos lo que la mayoría de los españoles siente realmente. Aún existe una fuerte fracción comunista y hay nazis dando vueltas. Pero gracias a Dios, políticamente España está quieta por el momento…”.

prod_115712_WAR ZONE, editorial Eneida, 2012. En Casa del Libro y en Fnac

Lobos acosados. Historia de los submarinos alemanes hundidos frente a las costas de Galicia durante la Segunda Guerra Mundial. Ed. Laverde, 2002. En Cartamar

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