Los piojos de Stalingrado.


Durante la batalla de Stalingrado, los soldados tenían una curiosa manera de sabr cuando un compañero había muerto.

 

im1ty7igehkbagesCuando un soldado moría de frío, especialmente en los últimos momentos de la resistencia alemana, en los improvisados hospitales de campaña donde los dedos congelados se quedaban pegados a las vendas, sus camaradas sabían que había fallecido por un hecho singular.

Al estar acurracados y en la mayor quietud a causa del frío y de sus heridas, nadie se movía, pero en el instante en el que el corazón del soldado dejaba de latir, una procesión de piojos salía por sus mangas, cuello de la ropa y perneras del pantalón, en busca de algún soldado vivo al que pudieran parasitar.

 

 

 

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